miércoles, 20 de marzo de 2013

Sé tú mi límite



Tu cuerpo puede
llenar mi vida,
como puede tu risa
volar el muro opaco de la tristeza.

Una sola palabra tuya quiebra
la ciega soledad en mil pedazos.

Si tú acercas tu boca inagotable
hasta la mía, bebo
sin cesar la raíz de mi propia existencia.

Pero tú ignoras cuánto
la cercanía de tu cuerpo
me hace vivir o cuánto
su distancia me aleja de mí mismo
me reduce a la sombra.

Tú estás, ligera y encendida,
como una antorcha ardiente
en la mitad del mundo.

No te alejes jamás:
Los hondos movimientos
de tu naturaleza son
mi sola ley.
Retenme.
Sé tú mi límite.
Y yo la imagen
de mí feliz, que tú me has dado.

J.Á Valente

lunes, 11 de marzo de 2013

Llevabas tanto tiempo distante…

Más redacciones para lengua, como nos saturas D: Frases propuestas--> en negrita, como siempre jeje

Actuabas como si nunca te hubiera querido. Habías cambiado tanto… Tus ojos no me miraban de la misma forma, tu sonrisa ya no acariciaba el cielo y hacía ya algún tiempo que tus labios no sabían decirme aquellas cosas con las que un día me enamoraste. Sólo llegaste y te adueñaste de todo sin preguntar, hasta hacerme sentir que mi mundo no tendría sentido sin ti.

Y de repente, cuando conseguiste hacerme tuya… ¿Qué ocurrió? ¿Qué hice mal? Yo sólo te quise, solo te di todo lo que tenía, te di lo mejor de mí… Y cuánto más te quería menos lógica tenía todo…

 Aquella noche, preparando la que sería nuestra última cena juntas, yo tan inocente como siempre, pensé en que todo podría arreglarse, en que todo podría volver al punto de partida… Y fue justo al colocar sobre la mesa las barras de incienso de aquel espantoso olor que tú tanto idolatrabas cuando llamaste a la puerta.

Todo pasó tan rápido… Las imágenes se entrecruzan en mi mente. Te sentaste y atravesaste mi corazón con la espada de tu mirada, y lo sentí sangrar latiendo cada vez más lento, como si se estuviese apagando...

-         ¿Es cierto? ¿Ya no me quieres?
-        No.

Miré tus ojos perdidos en el infinito, y no encontré siquiera en lo más profundo algo que contradijera aquello que acababas de decir. ”Será como si nunca hubiera existido” Aquella fue una promesa que rompiste tan pronto como hiciste.

Solo dijiste aquellas espantosas palabras, besaste mi acalorada frente y marchaste.  Habías sido tan importante para mí que nunca te hubiera imaginado tan lejos. Aun con toda la oposición que ponía mi mente, el corazón se hundía por momentos. Parecía que el tiempo no avanzaba, pero los días pasaban, aunque en ellos no pasara nada. Los minutos transcurrían de manera anormal; y es que aunque había extraños saltos en los que me evadía por completo y conseguía olvidarme de todo embelesada frente a la ventana; la mayoría de días eran insoportables, interminables…

Dicen que el tiempo cura las heridas, y aunque en muchas ocasiones pensé que era la excepción de toda regla y que el tiempo nunca curaría las mías; un día apareció ante mí un punto de luz que me indicó la salida. 

Y poco a poco comencé aquel camino que me sacó de esa burbuja que me había tenido atrapada hasta lo más profundo de mi ser, presa de ti, y de tu sonrisa. Esa que tanto me gustaba, esa que a pesar de conocernos más de dos años tan pocas veces había contemplado. Tu forma de hacerme feliz con un simple mensaje, con saber que pensabas en mi. Tú, capaz de provocar en mi lo mejor y lo peor a la vez.

Hablábamos cada día, siempre que fuese posible. No fue suficiente. La distancia que nos separaba, la que muchos afirman que no es obstáculo, ella lo rompió. La distancia que poco a poco fue convirtiéndose en inseguridad, celos y enfados, la que me hizo creer que podía olvidarte. 

Era complicado saber si aquello era real o solo un simple entretenimiento pasajero, lo único que sabía con certeza es que nos queríamos y eso suponía un gran problema. No sé que fue lo que nos separó, se paró mi corazón y el amor se volvió nauseas. Y es que si veía el vaso medio lleno tú siempre me lo vaciabas, parecías empeñada en que las cosas no fuesen tan bien como podrían ir. Nos probamos el amor pero nos vino grande. 

Todavía pienso en si aquello duró más de lo que debía, pues cuanto más tiempo pasaba más se parecía a un infierno.
Se fue...y así, me convertí en un caballo de hermosas alas y volé entre las nubes alejándome de aquel terrible fuego que me perseguía. Un fuego que vuelvo a sentir algunas noches de lluvia, el fuego de tu recuerdo que pretende quemar mis alas y hacerme caer de nuevo y que sin darme cuenta, me robó media vida.

Con la colaboración de E. jejeje