Más redacciones para lengua, como nos saturas D: Frases propuestas--> en negrita, como siempre jeje
Actuabas
como si nunca te hubiera querido. Habías cambiado tanto… Tus ojos no me miraban
de la misma forma, tu sonrisa ya no acariciaba el cielo y hacía ya algún tiempo
que tus labios no sabían decirme aquellas cosas con las que un día me
enamoraste. Sólo llegaste y te adueñaste de todo sin preguntar, hasta hacerme sentir que mi mundo no tendría sentido sin ti.
Y
de repente, cuando conseguiste hacerme tuya… ¿Qué ocurrió? ¿Qué hice mal? Yo
sólo te quise, solo te di todo lo que tenía, te di lo mejor de mí… Y cuánto más
te quería menos lógica tenía todo…
Aquella noche, preparando la que sería nuestra
última cena juntas, yo tan inocente como siempre, pensé en que todo podría
arreglarse, en que todo podría volver al punto de partida… Y fue justo al
colocar sobre la mesa las barras de incienso de aquel espantoso olor que tú
tanto idolatrabas cuando llamaste a la puerta.
Todo
pasó tan rápido… Las imágenes se entrecruzan en mi mente. Te sentaste y
atravesaste mi corazón con la espada de tu mirada, y lo sentí sangrar latiendo
cada vez más lento, como si se estuviese apagando...
-
¿Es cierto? ¿Ya no me quieres?
-
No.
Miré
tus ojos perdidos en el infinito, y no encontré siquiera en lo más profundo
algo que contradijera aquello que acababas de decir. ”Será como si nunca
hubiera existido” Aquella fue una promesa que rompiste tan pronto como hiciste.
Solo
dijiste aquellas espantosas palabras, besaste mi acalorada frente y marchaste. Habías sido tan importante para mí que nunca
te hubiera imaginado tan lejos. Aun con toda la oposición que ponía mi mente,
el corazón se hundía por momentos. Parecía que el tiempo no avanzaba, pero los
días pasaban, aunque en ellos no pasara nada. Los minutos transcurrían de
manera anormal; y es que aunque había extraños saltos en los que me evadía por
completo y conseguía olvidarme de todo embelesada frente a la ventana; la
mayoría de días eran insoportables, interminables…
Dicen
que el tiempo cura las heridas, y aunque en muchas ocasiones pensé que era la
excepción de toda regla y que el tiempo nunca curaría las mías; un día apareció
ante mí un punto de luz que me indicó la salida.
Y poco a poco comencé aquel
camino que me sacó de esa burbuja que me había tenido atrapada hasta lo más
profundo de mi ser, presa de ti, y de tu sonrisa. Esa que tanto me gustaba, esa
que a pesar de conocernos más de dos años tan pocas veces había contemplado. Tu
forma de hacerme feliz con un simple mensaje, con saber que pensabas en mi. Tú,
capaz de provocar en mi lo mejor y lo peor a la vez.
Hablábamos
cada día, siempre que fuese posible. No fue suficiente. La distancia que nos
separaba, la que muchos afirman que no es obstáculo, ella lo rompió. La
distancia que poco a poco fue convirtiéndose en inseguridad, celos y enfados,
la que me hizo creer que podía olvidarte.
Era
complicado saber si aquello era real o solo un simple entretenimiento pasajero,
lo único que sabía con certeza es que nos queríamos y eso suponía un gran
problema. No sé que fue lo que nos separó, se paró mi corazón y el amor se volvió
nauseas. Y es que si veía el vaso medio lleno tú siempre me lo vaciabas,
parecías empeñada en que las cosas no fuesen tan bien como podrían ir. Nos
probamos el amor pero nos vino grande.
Todavía
pienso en si aquello duró más de lo que debía, pues cuanto más tiempo pasaba
más se parecía a un infierno.
Se
fue...y así, me convertí en un caballo de hermosas alas y volé entre las nubes
alejándome de aquel terrible fuego que me perseguía. Un fuego que vuelvo a
sentir algunas noches de lluvia, el fuego de tu recuerdo que pretende quemar mis
alas y hacerme caer de nuevo y que sin darme cuenta, me robó media vida.
Con la colaboración de E. jejeje