Decías
que estaba creciendo, que sabía escucharte, que servía para todo y que mi
mirada era limpia. Ahora sientes el deseo de tenerme cerca y te distancias por
miedo a perderme. Yo quiero decirte, que, siento lo mismo por ti, que me
encanta escucharte, adoro sentirte, mi vida es más hermosa desde que
apareciste. Mi niña, mi amor, mi rayo de luz, el camino que lleva a tu casa es
mi alegría.
Me mandabas amar las cosas creadas,
y por ti las amaba, y porque amándolas… gozaba: Tu cara,
tu casa, tus ojos sonriendo en mi cara, la brisa en la mañana, el sol por la
ventana, la calma, caricias, tu respiración, tu olor, tus ojos, tu mirada… Lograste
que la amase, que encontrase todo lo bueno que podía darnos la distancia. Al
principio era incluso divertido ver cada día al despertar que me habías dejado
un mensaje con los días que quedaban para vernos. Pero me cansé. Te cansé. Y es
que si veías siempre el vaso medio lleno, yo siempre te lo vaciaba. Nos hemos
demostrado tantas veces que esto no funciona que llegué a sentir una coraza a
mi alrededor, que me protegía de ti, que podía con todo y con la que ya no me
afectaría nada. Ya no podías hacerme daño. Pero como siempre, me equivocaba. Y
es que si bien ayer te abrazaba y sentía que eras lo mejor de mi vida, unas
horas después todo perdía el sentido, conforme veía, desde la ventana del tren
que me traía de vuelta, como te hacías más pequeña, hasta desaparecer.
Ahora
oigo tu voz por teléfono y todo el mundo me dice lo que me echas de menos, pero
no sé si puedo seguir soportando que no estés aquí a cambio de tan poco. Te
necesito. Pero sobre todo necesito que te alejes, y que me ayudes a romper todo
esto que hemos construido juntas, nuestro mundo.
No
puedo separar lo racional de lo irracional, tú ya no confías y yo ya no estoy
segura, lo que era trasparente se ha transformado en miedo y lo que era
confianza ahora es algo frágil y pasajero. Exploro mi corazón, quiero saber
tantas cosas… pero ya no cuenta nada porque se siente vacío sin ti. Los días
cambian de color sin tu voz, sin tu olor. Sé que no podemos seguir esperando a
que el tiempo lo arregle todo, pero me resigno a convertir nada en recuerdos o
será el final que tanto he temido.
Gracias
por haber sido lo mejor que me ha pasado en la vida, por haber sido siempre tu
misma y por haberme enseñado tantas cosas, haberme enseñado a amar así… Pero
hoy no encuentro razones para quedarme junto a ti, ya no me sirve cerrar los
ojos y pensar que tienes mi mano agarrada muy fuerte, porque no la tienes, es
todo una gran mentira. Nos han robado las estrellas que me hacían sonreír al
verlas y acordarme de ti, pues todo parece haber cambiado de rumbo. Ni yo fui
tan mala ni tú tan buena. Y ahora necesito que mi piel de gallina no responda
al verte llegar. Y es que si hubiésemos sido gatos se nos hubieran agotado las
7 vidas. Tendremos que ir buscando clavos para ver si conseguimos sacar este,
anclado tan fuerte. Créeme cuando te digo que he querido quitarle la pila al
reloj para que el tiempo no avanzara miles de veces, pero no lo conseguí.
Créeme cuando te digo que esto podía haber sido infinito, pero no lo
conseguimos.