Hay algo que nunca esperas hacer, pero antes o después terminas por hacerlo; una, dos, y un millón de veces; hasta que no te explota todo en la puta cara, no paras.
Cuando esto último sucede, sólo te queda pedir perdón, al menos siéntelo de verdad; luego busca una excusa estúpida y hazte creer que lo hiciste por eso. Si mentiste a alguien que te quería, a ti también puede hacerlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario