sábado, 15 de diciembre de 2012

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Bueno, otra de las redacciones semanales de lengua. Como siempre, la frase propuesta por el profe, en negrita. Beso *.*


Se sentía atrapado en su mundo, un mundo destruido. Se abrían nuevos horizontes, sus amigos intentaban ayudarle, su hermano, todo el mundo, pero él se negaba a avanzar, todo eran consejos que sin más rechazaba… no tenía ganas de nada desde hacía meses. Por no tener, no tenía ya ni ganas de vivir.

Se habían esfumado las caricias de cada mañana, las rabias nocturnas como símbolo de aquel amor, los te quiero, los te odio. Y todo se convirtió en lágrimas que no limpiaban aquella vida herida, aquel amor nunca acabado entre ellos. Ellos, que habían aprendido a respetarse y a perder la inocencia juntos, a arroparse  y a calmarse si el sol caía. Todo había desaparecido…

Y ahora… todo eran recuerdos, álbumes de fotos rotos, la búsqueda de una venganza sin víctima posible, una historia sin comprender… todo era un ayer que ya no existe.

Y cada madrugada subía la escalera que llevaba a la azotea, convencido de que allí estaría ella, esperándole; y la recordaba juntó él, en la oscuridad de la noche, esperando los primeros rayos del amanecer, como habían hecho juntos tantas veces.

Y recordaba también sus últimas palabras…:- ¿Te acuerdas… del día que nos levantamos a las cinco de la mañana para ver amanecer en el palacio real?... No sé cómo será lo que hay después Ray… pero me gustaría que fuera como aquel día…- decía su chica con una débil voz. -Y ¿Te acuerdas de la camiseta que me hice con tu foto? ¿Te acuerdas?-. -Sí- contesto él, -¡suerte que no saliste nunca de casa con ella…!-.

- ¿Qué cursi soy verdad Ray…? 
- No Lola, no eres cursi, eres perfecta -dejó de abrazarla y se arrodilló ante ella tembloroso-, toma, ábrelo -le entregó la cajita y Lola se levanto para abrirla, curiosa-. ¿Quieres casarte conmigo, Lola? 
-¡Estás loco Ray! 
-Quiero que te cases conmigo, ahora. Te quiero, te quiero muchismo. 
-Y hasta que la muerte nos separe… ¿no?.
Lola siempre había tenido buen sentido del humor, no iba a desperdicierlo en sus últimos momentos… Ray bajó los ojos, volvió a abrazarla, esta vez con todas sus fuerzas… las lágrimas recorrían sus mejillas. Después todo fue muy rápido, comenzó a dolerle el pecho, cada vez respiraba con más dificultad, hasta que de pronto… dejó de hacerlo, regalándole el último soplo de su corazón.

Todo había acabado, aquel maldito cáncer se había propuesto arrebatársela, y acababa de conseguirlo.

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